El negro es un color misterioso, seductor, hermoso y de absoluta tendencia en joyería, lo que ha hecho que el diamante negro sea una opción cada vez más popular entre las nuevas generaciones. Grandes firmas de joyería, celebrities, prescriptores de moda y la moda en la calle constatan la total actualidad del color negro con joyas realizadas en metales como oro negro y plata negra, con la utilización de materiales como el carbono de intenso color negro, incluso en alianzas, o engastando piedras preciosas negras como el diamante, el ónix, las espinelas o el azabache.

El diamante negro

El diamante negro, cada vez más popular entre las nuevas generaciones.

Muchas son las formas y diseños en las que los diamantes negros lucen esplendorosos en las joyas más actuales. Así nos encontraremos pequeños pendientes y anillos de estilo minimalista para amantes del diseño más depurado, donde el diamante negro añade el punto extra de sofisticación. Para aquellas que quieran añadir brillo y elegancia, un acierto seguro serán diseños de pendientes, anillos o pequeños colgantes con diamantes negros rodeados por pequeños diamantes blancos y brillantes engastados en oro blanco o platino, consiguiendo un atractivo y siempre elegante efecto blanco/negro.

El oro rosa, igualmente de total actualidad, combina a la perfección con esta piedra preciosa aportándole algo más de calidez. También puedes darles a tus pendientes o anillos un aspecto antiguo y aún más enigmático montando diamantes negros con oro negro. Una combinación fascinante, ¿no crees?

El color negro de los diamantes sólo es una apariencia, ya que se debe a las numerosas inclusiones microscópicas de grafito o sulfuro que absorben la luz y dan a la piedra ese brillo casi metálico tan particular y profundo, haciendo que la piedra sea más densa, oscura y opaca que el diamante blanco común. Algunos diamantes negros pueden tener un cierto tono verde oscuro, gris o negro azulado, mientras que otros pueden ser de color gris ahumado o de color negro pálido.

Los diamantes negros completamente negros o translúcidos son muy raros y costosos, y se consideran diamantes de lujo cuando no se tratan. En ocasiones el diamante negro sufre algún tipo de mejora o tratamiento térmico para dar a la piedra un color más profundo y más consistente. Irónicamente, un diamante negro mejorado es de una calidad superior a un diamante negro natural, ya que no tiene tantas inclusiones. Incluso aplicado el tratamiento, todavía son considerados diamantes reales y son absolutamente cautivadores. Tallar diamantes negros supone un gran desafío por la irregularidad de sus cristales múltiples, y su proceso exige cinco veces más tiempo que uno blanco.

La evaluación de un diamante negro es completamente diferente a las pautas de evaluación de un diamante blanco. La clasificación de color estándar de las piedras blancas no es aplicable a los diamantes negros ya que son de color negro o con cierta tonalidad oscura. Aun así, organismos internacionales como el GIA (Gemological Institute of America) determinan pautas de evaluación particularizadas. Como no son transparentes y claros, es muy difícil calificar su claridad. Los diamantes negros no reflejan ninguna luz, la absorben toda. Por lo tanto, la talla de la piedra no importa tanto como en el caso de un diamante blanco donde la talla del diamante aumenta su brillo exponencialmente. Aun así, siempre es valorado el trabajo de talla de los diamantes negros y su perfección en las proporciones.

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