Cuando en una mina un diamante sale a la luz podemos decir que es un momento mágico, el momento en que millones de años de actividad geológica y la actividad humana se unen para que podamos disfrutar de una piedra única.

Los diamantes son piedras destinadas a brillar, la más apreciada de entre las piedras preciosas, y sus cualidades hacen que sea la piedra elegida por excelencia para elaborar las joyas más exclusivas.

Pero no todos los diamantes son iguales, cada uno tiene sus características propias y son el reflejo de sus condiciones de formación, es decir, hablan de sí mismos y hablan de nuestro planeta.

La calidad de los diamantes va a venir determinada por cuatro factores: color, pureza, talla y peso. Estos rasgos son conocidos como las cuatro “ces”, apelativo que hace referencia a sus nombres en inglés: color, clarity, cut y carat. Estas cuatro variables hacen que un diamante sea más valorado o menos, y a partir de ellas se elaboran listas de clasificación y escalas que son públicas y determinan su precio, en función de la calidad de los diamantes determinada. Podemos destacar la clasificación GIA (Gemological Institute of America) o la Cibjo (The World Jewellery Confederation) como las más reputadas.

Vamos allá, detallemos en qué consiste cada variable:

1. Color

Los diamantes completamente transparentes son los más valorados porque son los más luminosos. Conforme presentan más imperfecciones tienden a ser más amarillentos o lechosos y menos transparentes, reduciendo su cotización. De manera extraordinaria se dan diamantes transparentes coloreados en rosa, azul, etc.… debido al capricho de la naturaleza, y que son conocidos como diamantes “fancy”, siendo extremadamente valorados por su rareza. En Barney Barnato siempre utilizamos diamantes transparentes en la escala H-G-F.

Escala de color de los diamantes.

2. Pureza

Un diamante es carbono, pero puede presentar impurezas, restos de otros materiales o fracturas de formación que hacen que su transparencia se vea mermada. El porcentaje de dichas impurezas es vital para determinar la calidad de un diamante y por tanto su precio. Todas estas impurezas y restos son el ADN de un diamante y lo distinguirán para siempre de otros. Nuestras joyas con diamante siempre tendrán una pureza SI-VS-VVS.

Escala de pureza de los diamantes.

3. Talla

Es la forma en que se talla o corta un diamante. La más conocida es la talla brillante dado que es la que más brillo y luz aporta a la piedra cuando recibe los rayos lumínicos, pero existen otras muy reconocidas como las tallas corazón, pera, esmeralda o marquise. La pericia del tallador y la obtención de facetas perfectas también harán que el diamante sea mejor calificado y más valorado. En Barney Barnato apreciamos la talla brillante, pero también nos sentimos fascinados por otras de total actualidad como la princesa y la baguette que podrás ver en pendientes o anillos.

Diferentes tallas de los diamantes.

4. Peso

El tamaño en los diamantes sí importa. Es fundamental para cotizarlos y su valor crece exponencialmente a su tamaño, ya que cuanto más grande es más escaso y difícil de encontrarlo en una sola pieza. La unidad de medida es el quilate que equivale a 0.2g. Lo habitual es clasificar los diamantes de 0.05 en 0.05 cts pero podemos encontrar cifras no redondas como 0.17, 0.33 o 1.05 cts. El que su peso sea redondo como 0.50 cts o 1.00 ct. también es un factor que determina la calidad de los diamantes, algo que valoramos especialmente en Barney Barnato.

Escala de peso de los diamantes.

La conjunción de estas 4 características marcará la singularidad atemporal de este magnífico mineral a lo largo de millones de años en la tierra.

Foto de portada: Cybercorfu

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