Es posible que los teléfonos móviles o los smartwatches te hayan hecho plantearte por qué la relojería tradicional es algo tan atractivo y que mola tanto. Hoy en día la función principal de los relojes, marcar y dar la hora, viene facilitada con exactitud por todos esos dispositivos electrónicos que nos rodean en nuestra vida diaria. A pesar de ello, es esa relojería tradicional basada en la pureza de líneas, la artesanía y la sencillez funcional, la que nos atrae tanto a día de hoy, la que nos lleva de vuelta a los orígenes de la relojería, pero actualizándola, y donde los relojes automáticos diferentes son cada vez más apreciados.

Muchas son las marcas que tienen claro que la puerta de entrada al público millennial es apostar por lo vintage, donde ganan la batalla los relojes automáticos frente a los de cuarzo, actualizando (o sirviendo de inspiración) algunos de los modelos más icónicos de épocas pasadas, recuperando su insuperable estética atemporal, pero renovándolos con los movimientos mecánicos más avanzados.

Es el caso de Spinnaker, la marca de relojería especializada en relojes mecánicos, inspirados en diseños de relojes náuticos de las décadas de los 1950, 60 y 70, y que puedes encontrar en Barney Barnato. Sus relojes automáticos diferentes reflejan el espíritu retro de la marca y están pensados especialmente para el uso náutico, pues todos los modelos incorporan corona y fondo roscados.

Todos los relojes son sumergibles y su estanqueidad varía según el modelo, desde 10-15-20-30 ATM (100-150-200-300 mts.), hasta incluso 100 ATM (1000 mts.). Algunos de ellos incorporan una válvula de descompresión para el helio. Las cuidadas correas de piel tienen un tratamiento especial de resistencia al agua, aunque existen también modelos con brazaletes de acero.

Todos los modelos incorporan un movimiento mecánico de carga automática de alta calidad que asegura precisión y excelencia técnica. El fondo en los relojes automáticos es transparente para poder apreciarse el movimiento personalizado, y la mayoría de los modelos lleva cristal de zafiro.

El encanto de los relojes automáticos está basado en su funcionamiento: la generación de energía y movimiento por sí mismo, y sin necesidad de otra fuente de alimentación como una pila o batería, marcando la hora en cualquier momento o lugar. Esto ha seducido, y sigue seduciendo, a los amantes de la relojería que buscan relojes automáticos diferentes con diseños cada vez más innovadores y avanzados, pero que mantengan las características y el espíritu de la relojería tradicional basado en su movimiento.

El funcionamiento de los relojes automáticos se basa en su resorte motor, que almacena energía cuando se enrolla y la transmite al expandirse. En los relojes mecánicos de cuerda, este mecanismo es al que se le da cuerda manualmente a través de una coronilla, situada en la parte exterior del reloj. En los automáticos, el resorte se activa a través de un sistema compuesto por un rotor con una masa oscilante y un trinquete. Este mecanismo se activa con el movimiento del portador del reloj.

Los relojes automáticos tienen una autonomía de más de un día, con lo que no hay problema en dejarlos parados durante la noche y no necesitan de una gran actividad diaria para conseguir el máximo de su reserva. Todo ello mediante un ingenio mecánico con más de 200 años de historia.

Utilizamos cookies para ofrecerte una mejor experiencia de usuario. Más información. ACEPTAR

Aviso de cookies

Pin It on Pinterest